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Publicado: 5 25 2018

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Un ingeniero mecánico preside a Incolmotos Yamaha

05/25/2018
Un ingeniero mecánico preside a Incolmotos Yamaha


Montones de libros han acompañado al ingeniero Juan David Arango Holguín durante su vida. Cientos de páginas sobre aventuras, expediciones, biografías, e incluso manuales de superación personal, iluminan varios anaqueles en su reservado hogar, una especie de santuario que comparte con su esposa e hijos. Degusta cada historia como si se tratara de un sommelier escogiendo los más selectos vinos.


Graduado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia en 1994, Juan David es hijo de un jubilado de las Empresas Públicas, quien le dejó como herencia intangible una frase tan simple como profunda: “Hijo, tú sabes que mis recursos son limitados, así que trata de ingresar a la Universidad de Antioquia o a la Universidad Nacional para poder darte mi apoyo”. Aquella sentencia no solo le dejó el cliché de que en la vida real nada es regalado y que para triunfar es obligatorio esforzarse, también le dejó una lección de humildad inexorable. Se considera un gran ingeniero mecánico, con alma de carpintero, ya que llegó a ejercer este oficio en un pequeño taller que tenía en sociedad con un amigo.


Luego de trabajar tres años en Empresas Públicas de Medellín, un día decidió que era hora de cambiar de aires y darse la oportunidad en otra ocupación. Fue así como revisando el periódico encontró un anunció en el que una importante empresa ofrecía empleo a ingenieros con experiencia.

 

Sin pensarlo dos veces envió su hoja de vida, y, a las pocas semanas, recibió respuesta satisfactoria. Lo llamaron al proceso de selección y pasó. La empresa era Incolmotos Yamaha.


“Cuando supe cuál era la empresa pensé: esta es mi oportunidad”, expresa Arango Holguín, quien ingresó a trabajar en la gigante japonesa en marzo de 1995 en áreas poco comunes para él.


Cuenta que empezó en el área de servicio técnico, aprendiendo mecánica de motos, ensamble de motores y otras funciones propias del área. “Aquí algunos compañeros dicen que comencé, incluso, lavando tornillos. Luego pasé al área comercial y después administre un punto de venta; esa experiencia me generó un choque por mi formación de ingeniero, pero si una empresa vende, esa empresa funciona. Así que acepté sin dudarlo”, narra el dirigente.


Las enseñanzas de su padre, su paso por la Facultad de Ingeniería de la UdeA y su insaciable hambre por la lectura y por el conocimiento fueron las bases de su pensamiento lógico y estructurado, muy en la corriente de las teorías de la causa eficiente y causa final de Aristóteles. Admite que la ingeniería lo ha convertido en una persona más aterrizada, disciplinada y organizada. Para él “la vida es una ecuación, todos es el resultado de algo…Todo tienen una causa y efecto”.


La vida de este ingeniero es muy activa, pues al verse inmerso diariamente en desafíos millennial que involucran nuevas prácticas de mercadeo y revolucionarios medios de comunicación, han mantenido fresco su ingenio y su “animal competitivo”, aunque no lo han alejado del Dori y el Dotoku, caminos de la razón y la ética, según los japoneses.


Juan David se mantiene a tono con los desafíos que enfrenta su empresa, Incolmotos Yamaha, de la cual ya es presidente a nivel nacional desde mayo pasado; por eso se mantiene en constante aprendizaje. En su formación académica cuenta con una especialización en Gerencia de Marketing en la Universidad Pontificia Bolivariana y una maestría en Administración de Negocios en el Instituto ISEAD, de la Universidad Complutense de Madrid. A pesar de ello, no pierde de vista a su familia y amigos. “Uno no puede perder el balance de la vida familiar, social y laboral. El tiempo libre es muy importante”, afirma.


Aunque su actual cargo lo puso en la cima de una empresa con 1200 empleados y con impacto de cinco mil personas en la red de distribución de motos, repuestos e instrumentos musicales, él trata de resolver los problemas en equipo y acepta que aunque toma las decisiones finales –y las más importantes-, no es más que otro piñón en un amplio engranaje.


Admira y respeta profundamente al señor Francisco Sierra, fundador de la empresa en Colombia, quien ha sido su guía durante los 23 años de trabajo en la compañía, y lo define como: “El hombre que ha llevado a la empresa a ser exitosa, manteniendo un balance entre la cultura japonesa y la colombiana”.


El proyecto de vida del ingeniero Juan David Arango Holguín no era ser Presidente de Incolmotos Yamaha, simplemente la vida lo puso ahí, por causa y efecto. Ahora más que nunca, entiende que debe estar comprometido con las metas de la empresa para mantenerla posicionada como una de las mejores.


Guarda un sentimiento de gratitud con la Universidad de Antioquia y con su Facultad de Ingeniería por la formación que le brindaron y reconoce que se siente orgulloso de su Alma Máter porque “fue allí donde me enamoré de la ingeniería mecánica”, expresa con tono nostálgico.


Por: Carlos Arturo Betancur Villegas

Tomado de: Periódico Ingeniemos, publicación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia, ver en https://issuu.com/fac.ingudea/docs/36_ingeniemos_junio_2018, página 19.